
El cambio climático nos afecta cada vez más como sociedad. No es una coincidencia el aumento de catástrofes naturales que hemos sufrido en los últimos años. Recientemente, ha habido un incendio en California que ha dejado sin casa a muchos personajes famosos muy conocidos. Pero mucho más terrible es que una tormenta acabe con la residencia de miles de vecinos en los pueblos de alrededor de valencia y se lleve miles de vidas consigo. Y, realmente, tampoco podemos permitir como humanos que una catástrofe de tal magnitud se haya gestionado tan mal políticamente. Es algo que sabemos todos ahora y que somos conscientes, pero de no ser por la cantidad de voluntarios que han ido a ayudar con lo que podían o han donado todo lo necesario, la tragedia habría sido mucho peor.
Como parte esencial de la sociedad, la arquitectura tiene que adaptarse a estos nuevos desafíos y además lo tiene que hacer a contrarreloj. Esa adaptación no solo consiste en hacer nuevos edificios más sostenibles, sino también en encontrar maneras de que los edificios que ya están en pie aguanten los desastres naturales que están por llegar, porque no se acaban aquí.