IAR-Estel Fuster

Sobre Campo Baeza…

Alberto Campo Baeza es un arquitecto español nacido el 14 de octubre de 1946 en Valladolid, aunque con la edad de dos años se mudó a Cádiz. Durante más de 30 años fue catedrático de la asignatura de Proyectos en la Escuela de Arquitectura de Madrid y en muchísimas otras universidades internacionalmente, como por ejemplo la Bauhaus de Weimar o en la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia. Además de esta ser reconocido mundialmente en universidades, también ha sido galardonado con premios como la Heinrich Tessenow Gold Medal de la Tessenow Society o el premio RIBA internacional. También publica, con éxito, textos y libros relacionados con la arquitectura . Algunas de sus obras más conocidas son la Casa Gaspar, la plaza Entre Catedrales en Cádiz o la Caja de Granada.

Portada del libro Quiero ser arquitecto.

Al principio, cuando he descargado el archivo y he visto que eran veinte páginas, me ha dado pereza pensar que tenía que leer el texto. En cuanto me he leído el índice, he comprendido que me viene como anillo al dedo por los apartados CÓMO se estudia arquitectura y APTITUDES. Cómo saber si se sirve o no para ser arquitecto. Antes de leer el texto ya sé que me a va ayudar, ya que me pregunto diariamente si sirvo o no para esto o si realmente estoy estudiando como se debe o no.

Me hago muchas preguntas de este tipo y no suelo encontrar ninguna respuesta o una respuesta que me convenza.

Lo primero que plantea Campo Baeza en este texto son unas cuantas metáforas para que el lector comprenda que es ser un arquitecto. Me gusta que el lector sea un perfil tan concreto: un futuro estudiante de arquitectura o un estudiante de arquitectura confundido (yo). Desde el principio de la lectura se puede ver el cariño y el mimo con el que está escrito, casi como si el autor hablase de alguien a quien quiere y admira.

Finalmente, después de nombrar las especulaciones más populares a la pregunta ¿qué es un arquitecto? Un artista, un técnico, un maestro… No, Alberto Campo Baeza concluye explicando que un arquitecto, aparte de ser esas cosas, es un creador, un pensador y un constructor. «Casi como Dios» dice el autor. En la clase de Pasquale correspondiente a este tema llegamos a la misma conclusión. A mí me encaja bastante lo de pensador, creo que hay que tener muchísimas cosas en cuenta cuando se ejerce de arquitecto.

Una vez definido al arquitecto, me he empezado a agobiar un poco. El texto ha pasado de ser cariñoso a más bien exigente. El autor explica que es necesaria una gran vocación para ser arquitecta y no solo eso, además, ser arquitecto es más bien algo intrínseco, que se halla en el carácter de cada uno. Y, encima, explica dos características fundamentales: el sentido del espacio y el sentido de la luz. ¿Habrá algo más díficil e importante que eso? Espero poder aprenderlo por el camino.

El escritor, en el siguiente apartado, recomienda universidades en las que realizar los estudios superiores de arquitectura. Obviamente, barre para casa y recomienda universidades en las que ha estado él como profesor, sobre todo la Universidad Politécnica de Madrid, en la cual ha sido catedrático. Me parece lo más natural del mundo que recomiende las universidades que más conoce. Yo haría lo mismo si me preguntasen, hablaría de las instalaciones y la exigencia de la Universidad Politécnica de Valencia y de la cercanía y el dinamismo de la Universidad Rovira i Virgili en Reus (se debe a que los grupos son mucho más reducidos, ya que la universidad es más pequeña).

En cuanto a lo que a mí me concierne, cómo se estudia arquitectura. Campo Baeza se limita a nombrar algunas asignaturas haciendo énfasis en Proyectos y hace hincapié en que lo esencial es el esfuerzo. No me sorprende, no es ningún secreto. Explica que la asignatura de Proyectos es tan esencial que, si es necesario se deben apartar otras asignaturas. Es un buen consejo para tener en cuenta en un futuro bastante próximo. Otro consejo que nos da es que acabemos el Proyecto de Fin de Carrera lo antes posible, para no arrastrarlo y concluir la etapa, está bien saberlo.

También nos manda deberes para antes de entrar a la carrera. Llego tarde, pero mejor tarde que nunca. Dibujar, fotografiar, pensar, escribir y leer, todo eso relacionado con la arquitectura. Ya lo había pensado y voy a añadir aprender sobre la historia del arte y la arquitectura. Aunque sean cosas básicas, te pueden enriquecer la formación, ya que cuanto más sabes, más piensas y más quieres saber.

Me gusta mucho el apartado de entrenamiento. Él propone muchas actividades que pueden ayudarte para ser un buen arquitecto, me parecen tan interesantes que intentaré hacerlas en verano, cuando tenga algo más de tiempo. Intentaré lo de leer poesía también, aunque no me acaba de convencer. También me gusta que sugiere la cultura como medio y ayuda para convertirse en arquitecto, me parece genial. Y que en recomendaciones de libros, recomiende también clásicos solo reafirma lo anterior.

En cuanto a las salidas profesionales que tiene la carrera, explica que no es obligatorio trabajar de arquitecto (a mi me gusta el ámbito de la Enseñanza) y da consejos sobre con quién puedes empezar a trabajar y qué puedes sacar de ello. Da muchísima importancia a seguir aprendiendo después de terminar el grado, tanto con formación como con la experiencia de trabajar con diferentes personas. Baraja la posibilidad de dedicarse a la Enseñanza, la restauración, el urbanismo, la construcción y de ser funcionario.

Mi conclusión final es que un arquitecto es todo lo nombrado anteriormente y un luchador. No he conocido a nadie que me haya dicho que esto es fácil, pero sí que he conocido personas decididas a ser arquitectas cueste lo que cueste. Dispuestas incluso a cambiar de país para estudiar este grado.